La creciente preocupación medio ambiental y la necesidad de obtener productos de calidad de manera sostenible y respetuosa con el entorno, al mismo tiempo que se intenta reducir los costos de los insumos, medir instantáneamente el rendimiento de los cultivos, asociarlo a un punto geográfico y almacenarlos en un sistema de bases de datos, procesándola cuando se necesite para realizar análisis, es la base e inicio de la AP.
La AP consiste en efectuar la intervención correcta, en el lugar indicado y en el momento oportuno. Esto se consigue, además de las bases agronómicas pertinentes, usando computadores, sensores y otros equipos electrónicos. En la AP se usan herramientas que permiten la obtención y análisis del los datos georreferenciados, mejorando el diagnóstico, la toma de decisiones y la eficiencia en el uso de los insumos.
Tiene como objetivo identificar y analizar diversas variables productivas que se dispone sobre el terreno a través de una gran cantidad de herramientas tecnológicas, pero siendo las más habituales tres de ellas:
Sistemas de Posicionamiento Global (GPS): Mediante satélites se determina la ubicación de los diferentes puntos en los que se pretenden realizar análisis. Estos sitios han sido detectados por estudios de rendimiento o análisis de muestras de suelo.
Tecnología de Dosificación Variable (VRT): Después de ubicar los puntos satelitalmete se realizan tomas de muestras de las propiedades tanto físicas como químicas de cada una de ellas, que permite obtener éxito en la correcta aplicación variable de insumos (fertilizantes, agroquímicos, semillas, entre otros) a través de cálculos que arrojan diferentes aplicaciones.
Sistemas de Información Geográfica (GIS): Tanto los datos detectados por satélite como las muestras, son trasladados a programas que permiten acumular, calcular y analizarlos, reflejándolos sobre mapas digitales y gráficos, que ayudan a tomar decisiones de manejo y visualizar información predictiva gracias al tiempo y espacio que sobre estas imágenes se pueden manejar y que de otro modo sería imposible de realizar.
Otra tecnología utilizada en la AP, son los sensores que permiten realizar cálculos con mayor precisión y actuar en el momento adecuado, al igual que los sistemas de GPS y VRT, la tecnología de sensores se encuentran enlazados a los sistemas GIS y es desde aquí donde tanto los analistas como el mismo sistema, puede tomar sus propias decisiones.
En el Cono Sur, las tecnologías de AP comenzaron a desarrollar desde mediados de la década del 90 con trabajos en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, fundamentalmente en el ámbito de instituciones estatales de investigación y experimentación, como INTA en Argentina e INIA en Chile, y con importantes aportes del sector privado.
El desarrollo de AP ha planteado una serie de interrogantes a partir de los inconvenientes surgidos en su implementación, por ejemplo:
1.¿Es solamente la disponibilidad del nutriente quien esta limitando el rendimiento del cultivo?
2.¿Son adecuadas las metodologías de recomendación actual?
3.¿Cuál es la cantidad de nutrientes que debo agregar en cada sector?
4.¿Qué implica esta variabilidad espacial en el análisis del nutriente?
Las respuestas a estas preguntas no están relacionadas solamente con la AP, sino con las problemáticas agronómicas y deben ser abordadas desde el punto de vista del conocimiento de mecanismos y procesos que definen los efectos de los distintos factores de producción sobre el cultivo y en el caso particular de los nutrientes, de la dinámica de los mismos en el sistema suelo-planta-atmósfera. Esto nos permitirá no solo explicar las necesidades de dosificación variable, sino también la variabilidad de los cultivos y sus rendimientos, asegurando el éxito productivo, económico y ambiental de AP.
Los beneficios potenciales de las tecnologías de AP y específicamente del MSE de nutrientes han sido claramente demostrados por las investigaciones y experiencias realizadas en los últimos años en el ámbito internacional y en Latino América en el Cono Sur. Estas mismas investigaciones y experiencias han generado una serie de preguntas y nuevos desafíos para el MSE y con un criterio más amplio, para la agronomía.